Áreas protegidas y desarrollo en la provincia Independencia: entre la conservación y las oportunidades pendientes
Por Héctor Plata (1ra. Parte).
La provincia Independencia es, sin exagerar, uno de los territorios ambientalmente más sensibles y estratégicos de la República Dominicana. También es, paradójicamente, una de las más empobrecidas y con mayores limitaciones estructurales para su desarrollo productivo tradicional.
Esta contradicción no es casual: gran parte del territorio provincial se encuentra dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, lo que ha redefinido el uso del suelo, reducido de manera significativa los terrenos con vocación agropecuaria y condicionado actividades como la agricultura, la ganadería y la minería.
Sin embargo, esta realidad sigue siendo poco comprendida por amplios sectores de la población y, en ocasiones, ignorada en el debate público local. Se reclama desarrollo sin reconocer que la provincia vive bajo una fuerte influencia del sector ambiental, con regulaciones claras, límites legales y responsabilidades nacionales e internacionales en materia de conservación.
_Una provincia marcada por las áreas protegidas._
Independencia es una de las demarcaciones con mayor proporción de su territorio dentro de áreas protegidas. Aquí convergen espacios de altísimo valor ecológico como el Parque Nacional Lago Enriquillo e Isla Cabritos, el Parque Nacional Sierra de Bahoruco, el Parque Nacional Sierra de Neiba, la Reserva Científica Loma Charco Azul, así como varios Monumentos Naturales y áreas de manejo de hábitat y especies, entre ellos Las Caobas, Los Cacheos, Manantiales de Las Barías y la Laguna Cabral o Rincón.
Estos espacios forman parte de la Reserva de la Biosfera Jaragua–Bahoruco–Enriquillo, reconocida por la UNESCO, y en el caso del Lago Enriquillo y la Laguna Rincón, cuentan además con la categoría de Humedales RAMSAR, lo que compromete al Estado dominicano ante la comunidad internacional a su protección y manejo sostenible.
Municipios como Jimaní, Duvergé, La Descubierta, Mella, Cristóbal y Postrer Río colindan directamente con estas áreas protegidas, lo que significa que su crecimiento urbano, su economía y su planificación territorial están inevitablemente condicionados por esta realidad ambiental.
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