Por Héctor Plata El Día de la Amistad no es solo una fecha en el calendario; es un recordatorio de que la vida se construye mejor cuando se comparte. Y hoy puedo decir, con gratitud y orgullo, que soy un hombre de muchos amigos. Muchos vienen desde mi infancia, desde mi querido pueblo de Cristóbal, donde están sembradas mis raíces. Crecimos juntos, jugamos en las mismas calles, soñamos bajo el mismo cielo y enfrentamos las primeras pruebas de la vida hombro con hombro. Esas amistades marcaron cada etapa de mi existencia con una tinta imborrable, más duradera que cualquier tatuaje. Otros amigos los encontré en la marcha, en el camino de la vida, en luchas, trabajos y proyectos compartidos. Y ha sido tal la cercanía que, aunque el tiempo sea corto, el vínculo parece de toda la vida. Porque cuando hay sinceridad, respeto y lealtad, los años pasan a un segundo plano. Así soy cuando las circunstancias lo permiten: accesible, abierto, sincero y siempre dispuesto a cultivar amistades verdader...
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