✍️ Por Héctor Plata
En Cristóbal se vive una situación que preocupa. Las redes sociales, creadas para comunicar y conectar, hoy se están usando para exponer la intimidad sin límites.
El uso de WhatsApp, TikTok, Facebook e Instagram se ha puesto de moda como herramientas indispensables para la comunicación, pero también se utilizan para difundir el odio, la intriga, los celos y muchas otras conductas negativas que terminan afectando la convivencia social.
Cada vez con más frecuencia circulan videos y fotos de mujeres desnudas o en actos sexuales que se comparten de celular en celular, como si no hubiera consecuencias.
No escribo desde el morbo ni el ataque, sino desde la preocupación. No sé qué razones llevan a exponerse así —presión social, falta de orientación, alcohol o problemas emocionales—, pero lo que está ocurriendo no es sano para nadie.
Lo más triste es que ya no hay confianza. Cualquiera puede ser la del video: la profesional, la amiga de la infancia, la compañera de estudios o incluso la hija del vecino. Eso rompe familias, genera violencia, chismes y deja cicatrices que no se borran.
Vivimos en un país con altos niveles de violencia contra la mujer. La exposición sin control, los celos y la difusión de contenido íntimo alimentan conflictos que muchas veces terminan en tragedia.
Cada quien es libre de vivir su vida como quiera, pero la libertad también implica responsabilidad. El respeto propio y hacia los demás no se puede perder. No todo lo que se hace en privado debe hacerse público.
Hay que poner un alto. Por nuestras familias, por nuestros jóvenes y por la paz del pueblo.
Que Dios meta su mano por Cristóbal, pero que también nosotros reflexionemos y actuemos con conciencia.

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